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Detente, para un momento y… Respira!

El ritmo en el que vivimos es rápido, de eso no hay duda: nos enseñaron a ser veloces mentalmente y conseguimos aprender a ser ágiles a la hora de responder ante cualquier situación que nos haga detener.

Si echamos la vista atrás podremos observar que algunas de las experiencias que hemos vivido quedaron situadas de cualquier manera con tal de continuar avanzando con el ritmo actual que marca la Sociedad.

Cuando una persona decide iniciar un proceso de desarrollo personal o profesional conmigo, lo primero que le propongo es el detenerse para observarse, respirando. Difícilmente si uno no se ve, es difícil empezar a hablar de lo que necesita trabajar.

Imaginaros, ante tanta inercia de movimiento, ¿Cómo puede vivir el cuerpo tal frenada? Normalmente no muy bien, la verdad. Las personas suelen vivir un estado de impacto que les lleva a una cierta difusión respecto a lo que está ocurriendo.

No es ningún secreto el ritmo vertiginoso al que estamos sometidos. El otro día una persona me comentaba que estuvo viendo los dibujos animados destinados a su hijo del canal Disney de la televisión. Quedó perplejo ante la cantidad de estímulos que se producían en un canal, aparentemente, tan sano hacia los niños.

Detenerse, parar y respirar es un ejercicio que en tanto se incorpora al día a día genera cambios en el cerebro (pudimos ver un artículo que publicamos en las redes sociales donde se mostraba científicamente este hecho).

El problema es la readaptación: si conseguimos superar la difusión que genera al organismo detenerse, parar y respirar, podemos entrar, y de bien seguro, en un estado de conciencia que nos permitirá ver la vida tal y como Es, alejándonos de todo aquello que nos perturba en la tranquilidad.

Sólo se vive una vez.

foto Respirar

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